Cada 13 de febrero se conmemora esta fecha, que invita a reconocer la incidencia histórica y contemporánea de la radio en la construcción de la esfera pública.
Se trata de un medio cuya singularidad radica en su carácter sonoro: prescinde de la imagen y se apoya exclusivamente en la palabra, la música y los efectos para generar sentido.
En ese universo, la voz adquiere un lugar central.
A lo largo del tiempo, la radio ha atravesado transformaciones tecnológicas y cambios en los hábitos de consumo, incorporando nuevas plataformas y formatos digitales.
No obstante, mantiene su capacidad de informar, acompañar y establecer un vínculo directo con las audiencias.
¿Qué implica ser locutor?
El locutor es el profesional formado para utilizar la voz como herramienta de comunicación en medios sonoros.
Su tarea excede la mera lectura de textos: supone comprender el contenido, interpretarlo y adecuarlo al contexto y al público destinatario.

En el ámbito radial, puede desempeñarse en la conducción de programas, la presentación de segmentos informativos, la lectura de noticias o la realización de piezas publicitarias.
Asimismo, su campo de acción se extiende a producciones institucionales, contenidos audiovisuales y formatos digitales.
El ejercicio profesional de la locución demanda preparación técnica, criterio comunicacional y responsabilidad frente al mensaje que se transmite.
La voz como herramienta de trabajo
Asumir la voz como instrumento profesional implica conocer sus posibilidades y límites.
Aspectos como la respiración, la dicción, la modulación y el manejo del ritmo inciden directamente en la claridad y eficacia del discurso.
El uso adecuado de las pausas, la entonación y la intensidad permite jerarquizar la información y sostener la atención. En este sentido, la naturalidad no responde a la improvisación, sino al resultado de un entrenamiento sistemático y consciente.
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Competencias fundamentales en la locución
Formación y entrenamiento continuo
La profesionalización es un diferencial. Estudiar locución o comunicación permite adquirir herramientas teóricas y prácticas que fortalecen el desempeño frente al micrófono. El entrenamiento vocal periódico contribuye a mejorar la resistencia y evitar el desgaste.
Capacidad interpretativa
Todo texto posee una intención comunicativa. La lectura informativa requiere un registro distinto al de un mensaje persuasivo o narrativo. El locutor debe identificar esa intención y traducirla en una expresión coherente y verosímil.
Escucha activa y criterio comunicacional
La escucha atenta de distintos formatos radiales y sonoros constituye una herramienta de aprendizaje. Analizar estilos, estructuras y estrategias discursivas permite ampliar el repertorio profesional y fortalecer el criterio comunicacional.
Adaptabilidad al entorno digital
La convergencia mediática ha ampliado los espacios de desempeño. La locución se proyecta hoy en podcasts, transmisiones en línea y contenidos digitales. Comprender estas dinámicas forma parte de las competencias actuales del profesional.
Más allá de la voz
Si bien el timbre vocal puede constituir un rasgo distintivo, la práctica profesional no se reduce a esa cualidad. La credibilidad, la precisión y la responsabilidad comunicativa se construyen a partir de la formación y la experiencia.
El locutor actúa como mediador entre el mensaje y la audiencia. Su intervención incide en la interpretación y recepción de la información.
Una profesión en constante evolución
En el marco del Día Mundial de la Radio, resulta pertinente destacar la vigencia de la locución como disciplina. Aunque los soportes cambien, la necesidad de comunicar con claridad y solvencia permanece.
La radio continúa reinventándose, y con ella, el rol del locutor. La formación, la técnica y la capacidad de adaptación se consolidan como pilares para el ejercicio profesional en un escenario comunicacional dinámico y en permanente transformación.
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